lunes, 17 de mayo de 2010

FOBIA ESCOLAR

Enseñar no es una actividad neutra, sino un lazo en el que “enseñar” o “aprender” no son meras acciones impersonales, sino actos con los que el sujeto está relacionado en lo más íntimo de su ser: sus ideales, sus temores e inseguridades, y sobre todo, sus procesos inconscientes, es decir, lo que no sabe de sí mismo”. Al referirse a “vulnerabilidad” A. Cordié manifiesta que la relación de enseñanza puede poner de manifiesto para un sujeto, alumno o docente aspectos no resueltos o mal resueltos de su constitución subjetiva y que hablan permaneciendo desconocidos para él en la medida en que no se había encontrado nunca en situación parecida poniendo a prueba estructuras psíquicas profundas, con el riesgo de desencadenar en algunos casos la angustia y los síntomas de una neurosis o de una psicosis.
Así mismo para Freud, (Sobre la psicología del colegial, 1914) lo mas importante en la relación entre maestros y alumnos, no se reduce a los contenidos, a las técnicas utilizadas para la transmisión de estos contenidos y a los mecanismos cognitivos empleados, sino que tiene lugar otro saber mas importante, un saber del inconsciente, es decir, lo que cada uno de los participantes en esa relación pone en funcionamiento sin ser consciente de ello, pero que no obstante, crea una “corriente subterránea” que preside todos los intercambios entre profesor y alumno.

El tomar en cuenta la realidad psíquica de los protagonistas del proceso enseñanza-aprendizaje es sumamente importante y en la práctica, pocos son los centros educativos que buscan favorecer el aprendizaje a través de un análisis mas complejo del alumno, y es mucho menos frecuente el que el docente pueda analizar o reconocer su problemática personal para así enfrentar el “malestar” desde un punto de vista diferente, sin culpar solamente al alumno de su “ineptitud” por no asimilar los contenidos que el maestro le proporciona. Aparentemente la “fobia escolar” es un fenómeno moderno en los centros escolares, pero desde mi punto de vista este fenómeno ha existido siempre.

Tomando en cuenta que el afecto se manifiesta en la fobia como angustia, (cuando la representación se separa del afecto, pero éste no pasa a investir una nueva representación liberándose en forma de angustia hasta que otra representación la ligue transformándola en miedo referido a un objeto fobígeno, en este caso la institución escolar) podríamos decir que en nuestra sociedad muchos alumnos asisten a la escuela angustiados y por lo tanto la “fobia escolar” se hace presente de forma continua, en los centros educativos sin habérsele prestado la atención que merece, y sin reflexionar el impacto que esto tiene en la formación del sujeto tanto para los alumnos como para los maestros.

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