sábado, 22 de mayo de 2010

LA NARRACIÓN Y EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO

La narrativa, en forma de cuentos, leyendas, canciones, “corridos” (canciones que representan historias) e historias familiares que se heredaban de padres a hijos, han representado una característica de nuestra cultura. A través del tiempo, la narrativa se daba en forma natural como parte de la relación familiar desde los primeros años de vida, donde la convivencia y los lazos de padres a hijos se fortalecían, por lo tanto, los niños antes de incorporarse al espacio escolar poseían una gran potencialidad psíquica y ricas reservas simbólicas las cuales les servían para incorporarse a una sociedad donde prevalecían los intercambios lingüísticos, potenciando los procesos de simbolización en la escuela, donde efectivamente la escolaridad se caracterizaba por la imposición de un lenguaje mas bien académico, pero que quedaba complementado por las características de las costumbres sociales que el niño obtenía de su medio.

Desafortunadamente esto se ha modificado en nuestros días por los mismos problemas que aquejan a otras sociedades (falta de tiempo, una vida “rápida” la introducción de la tecnología, el ambiente massmediático en el que nos desenvolvemos, etc.) por lo tanto el papel de la escuela se torna un lugar particular, no solo como un tercer momento en el desarrollo del sujeto sino en ocasiones sustituyendo momentos anteriores.

Antiguamente las primeras estructuras del sujeto se construían en la familia de acuerdo a la jerarquía en el desarrollo de la psique: primer encuentro (madre-hijo), donde la madre se ocupaba de su papel como una importante profesión deseando al niño desde antes de su nacimiento, dedicando gran parte de su tiempo (si no es que todo) a procurar el cuidado, alimentación, los arrullos y cariños maternales, tan importantes para el despliegue del psiquismo del sujeto, construyendo el proceso de simbolización del niño y construyendo su carácter libidinal (en un segundo momento con la relación del padre en el seno del hogar) dando como resultado un niño- sujeto con la riqueza simbólica necesaria para enfrentar el tercer encuentro, encuentro con el espacio social (escuela) ampliando su oportunidad para crear nuevas representaciones incrementando sus procesos sustitutivos y accediendo a la complejización del psiquismo.

En la práctica educativa cotidiana, hemos detectado la gran necesidad de ir modificando la misión escolar, puesto que los niños llegan de sus hogares con un escaso bagaje lingüístico y simbólico debido a las deficientes experiencias o encuentros significativos a los que se han enfrentado en el espacio parental dejando importantes secuelas en los niños. Por lo tanto la forma de interpretación de los niños ante el encuentro escolar cada día se hace más difícil. La gran oportunidad que ofrece la institución educativa en cuanto a la recuperación de aspectos históricos de cada sujeto con respecto a la calidad de sus relaciones anteriores se obstaculiza por la deficiente calidad de los mismos, que cada día se percibe en más niños.

Partiendo de que “los nuevos objetos y sujetos con los que el niño se relaciona en el espacio escolar son depositarios de aspectos que atraen, donde otros modos de ser y de producir tensan y cuestionan las formas conocidas, produciendo atractivos inesperados de lo que quedó marcado como una carencia originaria” y de que “la existencia del Otro que ostenta aquello deseado de lo que el sujeto carece, impone la diversidad y el atractivo de sustituir los modos de descarga iniciales por nuevas y más amplias formas de encontrar satisfacción”.

En nuestra sociedad actual, “La actividad de pensar en el ciclo que inicia” la escuela se torna un espacio complejo y con mas responsabilidad hacia la motivación del intercambio lingüístico, sustituyendo esos primeros espacios de encuentro del niño.


De frente a esta problemática nuestra institución ha buscado la manera de fomentar la narrativa a través de un programa de lectura donde lo importante es el intercambio grupal, (no la cantidad de libros que se lee), mediante la relación que cada niño desde su subjetividad establece con la trama, los conflictos y los personajes, promoviendo que entre ellos interactúen, motivándolos a “conectarse”, “preguntarse”, “visualizar”, “inferir” y “transformar”, (habilidades fundamentales del programa) proporcionando los medios y los espacios para acceder a un pensamiento dinámico, singular, creativo y transmisible, por medio del despliegue del discurso, mediante la narración y el diálogo, generando además espacios donde se fomenta el respeto hacia la posición subjetiva de cada niño.

El programa consiste en lo siguiente: Los niños se reúnen en un espacio cómodo para que la maestra les lea una historia, esta historia es seleccionada previamente con el fin de que el relato pueda cobrar algún sentido a los niños de acuerdo a sus edades y contextos, para así darles la oportunidad de ir favoreciendo cada habilidad (a los que llamamos “poderes de la mente”). Por ejemplo, con los pequeños se busca alguna historia que hable de la familia o de las mascotas para que, al ir leyendo el niño se “conecte” con cada parte de la historia. La maestra modela esto “conectándose” ella misma a lo que lee, invitando a los niños a hacer lo mismo, respetando las aportaciones de los compañeros y diferenciando lo que sería “conectarse” (encontrar algo significativo de la historia en relación a sus experiencias) o recordar (que sería traer a la memoria un evento propio o vivido) para compartirlo con el grupo.

Cada “poder” tiene un objetivo particular, realizándose actividades y diferentes lecturas en torno a este, incorporándose uno con otro a través del ciclo escolar, partiendo del modelamiento de la maestra hasta la lectura individual o la “revisión de un cuento” que cada niño escoge a partir de un grupo de libros previamente seleccionados por la maestra, compartiendo posteriormente la lectura elegida de la misma forma que lo hizo la maestra con el grupo en un principio. Los alumnos mayores (de primaria) escriben sus ideas en “pegatinas” que van pegando en cada página que leen y que relacionen con cada “poder”, para luego compartirlas con el grupo.

En cuanto a “conectar” como ya lo explicamos se busca que los niños por medio de la historia, relaten sus experiencias, y sus recuerdos y construyan transfiriendo su posición hacia los personajes. Estableciéndose compromisos singulares de sus características subjetivas.

En cuanto a “preguntar” se motiva a los alumnos a hacerse preguntas no directas sobre las situaciones de los cuentos que leen o que escuchan, siguiendo la misma metodología, explicándoles que no todas las preguntas tienen respuestas (en el texto) y que esas preguntas “sin respuesta” (preguntas que donde manifiestan su posición subjetiva) los ayuda a llegar al fondo de la historia mejor que aquellas preguntas “con respuesta” (respuestas directas).

En cuanto a “visualizar” los niños combinan su propia experiencia y conocimiento previo con las palabras del autor para crear imágenes mentales que amplían la comprensión del texto y dan vida a la lectura. Se busca que los niños sean capaces de activar sus sentidos para imaginar, buscando libros que contengan múltiples descripciones y lenguaje vívido (para poder percibir) así como cuentos que describan cosas que con los que los alumnos estén familiarizados.

En cuanto a “predecir” los niños utilizan sus recursos simbólicos para formularse hipótesis sobre la lectura, buscando diferentes desenlaces en las historias, y buscando información no escrita dentro del texto, sino en su propia producción subjetiva, la cual complementa la historia.

En cuanto a “transformar” los niños incorporan las nuevas experiencias, por medio de la narrativa: discurso, diálogo, lectura y creación literaria (escrita, oral, pictórica), poniendo en juego el despliegue de la producción representativa, la apretura a nuevos referentes y la apropiación de nuevos recursos simbólicos.

El programa se implementó el ciclo escolar pasado, con el fin de promover la narrativa y el interés por la lectura de manera intrínseca, enfrentando algunas dificultades puesto que para los docentes este cambio en el enfoque ha sido nuevo, pero obteniendo importantes resultados con los alumnos como son:

La promoción en el niño de un posicionamiento activo y crítico que emociona y favorece la expresión y potenciación de la actividad reflexiva al tomar como punto de partida el relato y la observación de cuentos. En palabras de M. Casas un verdadero “entrenamiento de simbolización”, hace aparecer un sujeto deseante, donde “A través de la narración y la reproducción de la trama que como función anticipadora del sujeto hace aparecer al sujeto deseante (curiosidad, deseos de saber) que se logre por medio de la relación que se establecen con los personajes.” Siendo estos “modos muy vivos de jugarse las identificaciones que configuran a su vez, una red que se organiza desde el discurso familiar.. en ese tránsito también se aprende a sustituir”. Por lo tanto los alumnos van avanzando en su constitución como sujetos.

En cuanto a la lectura y discusión grupal esta ha dado la oportunidad de se produzcan cambios subjetivos en los niños y que estos puedan consolidarse a través de la contradicción discursiva entre los miembros del mismo espacio significativo, promoviendo la confrontación, el dialogo y la crítica entre semejantes.

Considero que muchas veces es complicado encontrar la forma para promover programas que pongan en juego el lenguaje y la actividad de pensar, pero estoy convencida de que como educadores tenemos la misión y la gran fortuna de intervenir en el enriquecimiento integral del alumno, tomando muy en cuenta su desarrollo psíquico y del pensamiento en los niños, preparándolos para la complejidad del siglo que se inicia.

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