viernes, 13 de agosto de 2010

MEDIACION

Enseñar a los niños a resolver problemas de forma pacífica, armónica y colaborativa los ayudará a enfrentar los retos que exige la convivencia.

Cuando los pequeños se incorporan al espacio escolar se enfrentan a nuevos retos, primordialmente dejar el hogar para formar parte de un nuevo grupo donde encuentran nuevas formas para convivir. Tienen entonces, que aprender como relacionarse con sus semejantes de forma respetuosa y armónica, y esto va ayudando a ir desarrollando su personalidad.

Al entrar en contacto con otros niños es inevitable que surjan conflictos, puesto que todos y cada uno de nosotros tiene una perspectiva diferente de lo que nos rodea y esto genera diferencias de opinión y puntos de vista. Esta problemática no está condicionada a los tiempos actuales, desde siempre, el encuentro ante las necesidades e intereses propios y ajenos hace que las relaciones en ocasiones se tornen complejas.

La mediación surge como un recurso para la resolución de conflictos, es una herramienta para los educadores dónde las dos partes enfrentadas recurren voluntariamente a una tercera persona imparcial que es el mediador, quién les ayuda a reflexionar y a orientar sus relaciones, para que cada parte pueda reconocer las necesidades propias y las del otro buscando una reconciliación mediante soluciones que impliquen un común acuerdo de manera pacífica y cooperativa.

Las necesidades educativas actuales se tornan complejas puesto que confluyen en la escuela una mayor diversidad de intereses y puntos de vista, generando nuevos conflictos, es ahí donde la escuela debe considerar alternativas para generar en los niños una conciencia social puesto que los métodos tradicionales se han tornado insuficientes.

La técnica de la mediación contribuye al logro de uno de los principales objetivos de la escuela: la socialización, puesto que hoy no basta con que el colegio asuma únicamente la responsabilidad de desarrollar competencias cognitivas, sino también socio-afectivas y emocionales.

Los problemas de convivencia en la escuela requieren una forma global de tratamiento. Los niños aprenden lo que ven y viven, es por ello, que el aprendizaje para la convivencia implica un esfuerzo colectivo familia-escuela. En la medida que mejoran las habilidades para la convivencia de los padres y madres, se favorece la colaboración con la escuela, participando en conjunto del proceso de socialización de los pequeños.

Educar para la convivencia implica el respeto, la tolerancia y la aceptación de la diversidad que hoy se convierte en un imperativo, puesto que nuestros niños están inmersos en un mundo globalizado dónde es necesario aprender a resolver conflictos de forma armónica y empática, utilizando el dialogo como herramienta principal y como una forma de enriquecimiento mutuo, educando en la participación, en la democracia, en la solidaridad y en el compromiso con el bien común.

Los conflictos entonces, “se convierten en oportunidades de transformación social, si se crean alternativas de solución pacíficas y equitativas para mejorar las relaciones y por tanto la convivencia”. (Basado en Caja Herramientas de Gernika Gogoratuz). El transformar el problema en un elemento de aprendizaje social requiere de habilidades y procedimientos, uno de ellos es la mediación.

Transformar ese conflicto en elemento enriquecedor para las partes requiere la utilización de ciertas habilidades y procedimientos, uno de ellos es la mediación

En la mediación, la tercera persona que contribuye a que el proceso se lleve a cabo es el mediador, quién actúa como controlador del proceso pero no del resultado, sin asumir la responsabilidad de dar una sanción o favorecer a alguna de las partes.

El mediador ayuda a identificar y satisfacer los intereses y necesidades de cada parte en conflicto, contribuyendo a comprenderse en lo individual, para generar empatía y así mantener un clima de confianza dónde se generen ideas creativas para la resolución del problema en un marco de valores, sin hacer juicios, ni dictar sanciones. Su fin es facilitar la comunicación de las partes y por lo tanto su relación.

La mediación como método para la resolución de conflictos y para el aprendizaje social y emocional se basa en lo siguiente:

Es un acto cooperativo, NO competitivo
Su fin es mejorar las relaciones por lo que implica soluciones creativas orientadas al futuro
Exige franqueza y honestidad
Las dos partes ganan
Implica el desarrollo de la empatía, no de una posición egocéntrica
Es un proceso voluntario, requiere la motivación de ambas partes
No existe la “lucha de poderes”
No es punitivo, no hay castigos ni sanciones
Mejora el autoconcepto y el autoestima de ambas partes

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