miércoles, 6 de octubre de 2010

LOS CUENTOS FANTASTICOS UNA OPORTUNIDAD PARA APRENDER Y CRECER

A través de los relatos que han sido parte de toda una tradición, los cuentos de hadas, los niños de hoy pueden comprender el mundo que les rodea.

“Érase una vez…” es una frase que nos transporta a reinos mágicos, llenos de ilusión y fantasía. ¿Quien no tiene esas palabras siempre presente en sus recuerdos, dónde personajes fantásticos luchaban por conseguir el triunfo o el amor de la doncella, combatiendo contra malévolos hechiceros o fieros dragones, donde el ideal de ese héroe se hacía presente a través del gallardo príncipe o de la hermosa princesa ataviada de ropajes de encaje y seda?

Desde nuestra infancia, hasta nuestra madurez, los cuentos de hadas nos han acompañado, han sido cómplices en la formación de nuestra personalidad, puesto que en ellos transferimos muchos de nuestros deseos más íntimos; muchos de nuestros sueños se materializaron con estas historias y viceversa, muchas de ellas nos permitieron desprendernos de alguna verdad dolorosa para hacernos volar a hacia reinos desconocidos. Desgraciadamente hoy en día, esta tradición, la del relato de los cuentos maravillosos, los clásicos infantiles, parece desvanecerse. ¿Por qué? Puesto que pareciera que muchos de ellos se han censurado por su contenido, el cual en ocasiones se considera por un lado “agresivo” o en ocasiones bastante “fantasioso” para los niños en la actualidad.

En realidad, estas historias cargadas de misticismo, encierran un contenido simbólico que cualquier niño, aún en nuestros días, comprende como parte de su propio transitar desde sus primeros años de vida, para convertirse, muchos de estos, en los grandes motivadores del desarrollo de la imaginación y la creatividad adulta.

El cuento clásico se caracteriza por presentarse como una sola historia, donde se introduce una situación inicial comenzando siempre por esas frases que nos remiten a lugares oníricos que pertenecen exclusivamente a la imaginación de cada uno; “Hace muchos años…” En un país muy lejano”… ; donde la atemporalidad nos permite situarnos siempre dentro de la trama y en dónde las faltas, mismas que todos vivenciamos de uno o de otro modo, como por ejemplo, la necesidad de ir en busca del ser amado, son el motivo, por parte del protagonista, para salir de casa y lanzarse a la aventura, transitando nuevos caminos en los que habrá que enfrentar retos y peligros, para luego, por medio de donantes de virtudes, poderes o magia, resarcir los daños ocasionados por las fechorías de los brujos o hechiceros y culminar generalmente en una boda; lo cual se traduce en recorrido por la vida que transita un niño o niña, para acceder a ser un hombre o mujer virtuoso.

Sabemos, el lugar primordial que la narrativa tiene en el desarrollo social del niño, puesto que a través del lenguaje, éste se integra a la familia, al espacio escolar y a la sociedad para también reconocerse asimismo y así ir formando su propia personalidad.

La importancia de leer “cuentos clásicos” radica en la necesidad, por parte del niño, de encontrar elementos que lo identifiquen y en los que el pueda recrear su realidad. Por medio de este tipo de literatura, los niños encuentran explicaciones a su problemática interna transfiriendo sus miedos y sus deseos a las situaciones y personajes de la historia, por lo tanto, estas adquieren un sentido y una particularidad especial para cada uno. Por medio de estas narraciones, los niños ponen un juego sus propias experiencias y creatividad, posibilitándolos a encontrar respuestas a las incógnitas que ellos se plantean, estableciendo una relación entre los personajes, los escenarios y las situaciones que cada cuento les ofrece.

Los cuentos fantásticos no solo son relatos que nos transportan a lugares míticos llenos de ilusiones y de fantasía, a través de ellos se desarrolla la imaginación, y se fomenta el aprendizaje puesto que se constituyen por elementos que se traducen en moralejas o enseñanzas, y en donde se posibilita un despliegue subjetivo importantísimo en el desarrollo psíquico del niño.

A lo largo de la historia estos relatos han permanecido como parte de la cultura de cada pueblo y prevalecen, puesto que en ellos se reflejan las inquietudes de los niños de todas las épocas. Podríamos asegurar que estos cuentos están vigentes, puesto que aún en nuestros días, existen en el pensamiento infantil las mismas interrogantes. Los cuentos de hadas representan escenarios que describen un drama, donde el niño siempre tiene cabida, y donde la ficción se entrelaza con una historia en la cuál se proporcionan pequeñas piezas que el niño acomoda en su propia historia.

Como mencionamos, en los cuentos encontramos héroes, príncipes, villanos y seres fantásticos investidos de magia, que se involucran en situaciones que representan dificultades que superar, para luego ser vencidas,. En la mayoría de estas historias nos enfrentamos a personajes que sufren una transformación, luego de encarar algunas vicisitudes, triunfando al hacer lo correcto con la ayuda de algún ser que aparece en el camino para acompañarlo, ayudarlo y compartir al final su dicha, obteniendo el villano el castigo que merece.

Al leer o escuchar relatos, los niños hacen uso de su imaginación y son dotados de nuevos recursos a los que pueden recurrir para aliviar la angustia que les produce el paso de la niñez a la pubertad así como, experimentar sensaciones de bienestar y placer que contribuyen al desarrollo personal de cada uno. Al encontrar en los cuentos maravillosos objetos cargados de “poderes” y de “magia”, los niños traducen sus ilusiones en realidades a través de las imágenes que ellos mismos se crean y donde se pueden reflejar y mirar asimismos como parte de su propio entorno.

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